Radio Universidad de Salamanca 25 octubre 2015

AMUGER destaca en los actos contra la violencia de género la importancia de la comunicación no sexista

El pasado 25 de octubre de 2015, el secretario de AMUGER, Sergio Fuentes Sánchez, participo en el programa que Radio Universidad de Salamanca celebró para luchar contra la violencia de género. El programa que se emitió desde el aula Miguel de Unamuno el Edificio Histórico de la institución educativa salmantina partió de una iniciativa del Centro de Estudios de la Mujer de la Universidad  de Salamanca. La retransmisión se centró en todos los ámbitos sociales y culturales de esta lacra social que es la Violencia sobre la Mujer.

Al espacio radiofónico asistieron Esther B. del Brío y Pilar Vega, Universidad de Salamanca y Ediciones Usal que presentaron el libro “Un beso en la frente”.  Elvira Ribera de la Universidad de Puebla  (Méjico) con el libro “Los feminicidios en México”. Abel Leyva Castellanos de la Universidad de Sinaloa, también en Méjico, explicó su “Informe sobre feminicios y la violencia de género en el Estado de Sinaloa”.

Siguiendo con la programación, Dolores Araceli Arceo Guerrero, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (México), disertó sobre “La violencia contra las mujeres en Ciudad Juárez”. Por su parte Luisa Velasco, especialista policial en violencia de género expuso un Manual práctico para detectar y afrontar la Violencia de Genero. 

El secretario de AMUGER destacó la necesidad de que los medios de comunicación cambien su relación con la mujer, reivindicando un rol protagonista para un colectivo que se ha visto como una mera comparsa de sus compañeros hombre.

La comunicación expuesta por Sergio Fuentes fue la siguiente:

Primer párrafo de la LEY ORGÁNICA 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género: “La violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión”.

Partiendo de que vivimos en democracia, hay que considerar, que como demócratas debemos defender a los todos los colectivos sociales, y una parte de nuestra sociedad se escribe en femenino. Por lo tanto, los medios de comunicación deben trabajar a favor de este sector, de la mujer.

Haciendo un poco de historia, hay que recordar que no fue hasta 1997 cuando la violencia contra la mujer o la violencia de género, comenzó a ocupar espacio informativo. El asesinato de Ana Orantes, en Granada, que fue rociada con gasolina y quemada por su exmarido porque ella ya lo había denunciado públicamente, ese hecho fue tan horripilante que comenzó a generar algo de conciencia. Hasta ese momento los medios de comunicación consideraban este gravísimo problema como algo privado.

Un problema que aunque ahora es público, no era nuevo ni para la sociedad ni para nuestros gobernantes, pero fue con el empuje de las asociaciones feministas después de la dictadura cuando empezó a darse a conocer. Su presión hizo que estos casos empezaran a ser un asunto social. De una sociedad masculina que impedía a la mujer acceder a los medios de comunicación, o si lo permitía, sólo en unos determinados roles que no implicaban el de ser una ciudadana, libre y con fuerza.

Dentro de esta panorama y haciendo referencia a la ley anteriormente citada el artículo 14 aluce a los medios de comunicación y recoge que  “que “fomentarán la protección y salvaguarda de la igualdad entre hombre y mujer, evitando la discriminación entre ellos”. 

Actualmente, y aunque la cosa ha mejorado, aun no son equiparables, en un alto porcentaje la mujer sigue apareciendo como un ser para servir al hombre o complacerle, casi siempre sin ser protagonistas y ese ejemplo conduce a que las niñas y jóvenes perpetúen relaciones de dependencia y sumisión. Casi el 50 por ciento de las adolescentes considera que ciertos comportamientos machistas de posesión, son una prueba de amor.

En los medios se suaviza la violencia masculina, el acoso y asesinato de la mujer, estamos artes de leer que “todo parece indicar que se trata de un pasional”, un concepto que desvirtúa y casi disculpa, lo que es en realidad “un asesinato”. Un término que tampoco se utiliza, en los medios las mujeres mueren, no son asesinadas, y además se acuña el término ‘violencia doméstica’ que vuelve a meter el problema en las paredes de cada hogar, en vez de hacerlo de todos, de toda la sociedad,un crimen contra el que hay que luchar en la calle. Hay que reivindicar el término, asesino y delincuente, que parece que cuesta y para ello lo sustituimos por hombre, ex pareja, ex marido.

Suavizar los hechos con declaraciones de vecinos, que muestran su sorpresa y declaran que el asesino, era buena gente, saludaba en el pasillo, también es una agravio para las víctimas, para las mujeres asesinadas que hasta estando muertas tienen que luchar por demostrar que han sido asesinadas, matadas.

Si a esto sumamos que en muchos casos la solidaridad masculina de los no maltratadores es escasa, nos encontramos ante un panorama difícil, ya que los delincuentes, los asesinos de género no se encuentran con el rechazo social, y sobre todo, con el rechazo de los que ellos consideran más importantes, los hombre, que se quejen las mujeres no les importa, porque para ellos no son importantes, su opinión no debe ser tenida en cuenta. Unos maltratadores y asesinos que solo conciben la virilidad como fuente de poder manteniendo a las mujeres sumisas y calladas, por ello, somos nosotros los hombres, los que debemos también empezar a dar la cara por ellas. Y para ello es necesario que las direcciones de los medios de comunicación, en su mayor parte masculinas, empiecen a trabajar en esta empatía.”